Para mi no hay sensación como la de cortar un huevo frito a la mitad y ver como la yema, suavemente, se desliza por el plato. Esto y un buen pan para recogerla, son la gloria. El desayuno, mi comida favorita, fruta, jugo de naranja, pan con mermelada y mantequilla o quesito para untar… Un buen desayuno siempre me hace sentir de vacaciones :)
Plasmar en una nota la experiencia vivida al degustar un bocado es mucho más que objetividad y gracia, requiere de la descripción de toda la experiencia que nos ofrece el espacio, la gente, la música y el paladar.
Les dejo un artículo de la revista Tentempie, sobre El arte de comer y luego opinar…
Buen provecho!
Recuerdo que cuando era pequeña, mi tío nos llevaba a comer a un pequeñísimo restaurante que habitaba un sótano sobre la carrera 11 con calle 85 en Bogotá. No recuerdo cuantos años tenía, pero guardo claramente en mi memoria el ambiente de aquel local, cálido, cómplice y agradable, como pocos.
Cuando llegaba, tenía la sensación de haber entrado en un café clandestino de cuento, donde la gente podía probar las delicias culinarias de un chef famoso. En mi memoria reposan felices los sabores de la sopa de cebolla francesa y de la crepe de brócoli con atún; una luz amarilla adornaba la estancia que para el momento, ya estaba repleta de gente esperando a que se liberara alguna mesa.
No recuerdo bien en qué momento ese pequeño bodegón mágico se transformó en la franquicia exitosa que conocemos hoy, pero tengo muy claro que a partir de ese momento, he tenido una estrecha relación con “crepes” al igual que muchos colombianos.
Como todas las relaciones hemos tenido altibajos, pero siempre hay algo que me hace volver, casi siempre, la seguridad de que voy a encontrar una comida balanceada a buen precio y bueno, los helados…
En mi última visita decidí probar algo diferente, Crepe de pollo peruano. Sabrán que en “crepes” uno pide casi siempre lo mismo, pero en ésta ocasión quise reseñar alguna novedad. No iba desde hacía 3 o 4 meses, me había cansado de los mismos sabores y de la lentísima atención, pero en ésta oportunidad se presentó como la única opción en la Av. 19 con 139.
Hicimos fila por 25 min para entrar al parqueadero y después otra fila esperando por una mesa libre. Nos sentamos y esperamos 10 minutos más a que nos atendiera alguna mesera y después otros 25 minutos por ver nuestra mesa servida.
Así pues, después de algo más de una hora, todo valió la pena. La comida llegó caliente y bien dispuesta, algo que siempre me ha sorprendido de éste restaurante es que los platos se ven como en la foto, impecables!
La crepe de Pollo Peruano tiene un sabor muy especial, algo picante, no mucho, suficiente para darle fuerza, y lo complementan con una salsita de aceitunas negras deliciosa. A mi parecer debería completarse con una ensalada, pues la salsa es pesada después de un rato, sin embargo, valió la pena cambiar.
Para el postre pedí una de las novedades de la temporada, se llama arcoíris y está compuesto por 3 copas dispuestas en una bandeja, cada una con una bolita de helado de diferentes sabores. La primera con helado de naranja y salsa de mora, una combinación exitosísima, con la medida perfecta de ácido y dulce, perfecta para cortar mi pollo peruano.
En la segunda copa encontré un helado de vainilla Old Style con un toque de amaretto, guanábana y salsa de maracuyá. Suena extraño, pero funciona.
En la tercera uno de mis favoritos, helado de pétalos de rosa, en comunión con uno de mis menos favoritos, liches. Me pareció muy dulzón, éste sabor de helado en particular es muy perfumado y en mi opinión podría haber funcionado mejor con algo de licor o con algún cítrico.
Vale la pena probarlos, sobre todo el pollo, acompáñelo con una ensalada verde y tendrá una comida completa, deliciosa, balanceada y a muy buen precio.
Añoro ese pequeño café de la calle 85, ya no quedan lugares así, pero aun conservo a mi fiel crepes de insoportable ambiente y deliciosos sabores.

